La tarde se oscurece. Se entristece el alma. Jesús muere en la cruz, y con su muerte a la vida nos abraza. Y cuando cae la noche, el corazón se encoge y se nos parte el alma al ver a María, sola, llorando desconsolada porque su Hijo ha muerto en una tarde aciaga. Viernes Santo ¡qué tristeza!, si no fuera porque se acerca la Pascua.

  

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