Si algo ha tenido la Cruz de Mayo que ha instalado este año nuestra Hermandad, además de muchísima gente y el mejor ambiente, ha sido el homenaje a alguno de los nuestros, primero a Juan Antonio Caballero, a quien ha estado dedicada la Cruz, y después, a Ángel Luis López Márquez. Ambos, Hermanos de Jesús y Hermanos Costaleros que han dejado una profunda huella en la cuadrilla, en la Hermandad y en los diferentes ámbitos donde han desarrollado su vida.

En la inauguración el pasado viernes, el presidente, Rafael Moisés Sánchez Luna, daba la bienvenida a los presentes e, inmediatamente, cedía la palabra a NH Segundo de Torres, principal artífice de la Cruz, leía un texto en recuerdo y gratitud a Juan Antonio en el que destacaba una frase que era su lema: «Preservar nuestro patrimonio; proteger nuestra sierra». Entre ese patrimonio que él siempre quiso preservar estaba el de la devoción a Jesús Nazareno y así lo demostró siendo su Hermano y su costalero durante treinta años.

Ya en la noche del sábado, Toñi, la mujer de Ángel Luis López, recibía, de manos del capataz, el donativo que los Hermanos Costaleros han hecho a la Asociación «Saca la lenga a la ELA» para ayudar en la investigación de esta enfermedad de la que él fue víctima. De esto ampliaremos información en otra entrada.

Visita de los Ancianos.

El domingo por la tarde, después de tres años sin poder hacerlo, y con la autorización de la Superiora de la Comunidad de Hermanas Hospitalarias, los ancianos residentes en el Santo Hospital pudieron volver a visitar y a velar nuestra Cruz entre cantos, charla y alegría; sobre todo, la alegría de poder volver a estar con ellos compartiendo un ratito gratificante y ciertamente entrañable que los saca de su rutina y les aporta compañía y cariño.  

Desde aquí, naturalmente, tenemos que agradecer a Segundo de Torres que, un año más, se haya puesto al frente, de obra y de corazón, de todos los trabajos y de todos los colaboradores y empresas que han hecho posible que la Cruz de Mayo de nuestra Hermandad haya vuelto a ser un éxito. Igualmente, damos las gracias a cuantos nos habéis visitado y a todos los que habéis trabajado dentro y fuera de la barra. ¡Que Jesús Nazareno os lo pague!