Manolo Santomé Justo hoy hace un año que nos dejó Manuel Ranchal Arévalo, al que todos conocíamos por Manolo Santomé. Cuántas veces lo hemos nombrado desde entonces. Cuántas veces lo hemos echado de menos al visitar el Santo Hospital, al no verlo en nuestras procesiones, junto a la Virgen de Luna… Cuántas veces hemos hablado de él y de lo que nos enseñaba desde su peculiar agudeza. Cuántas anécdotas hemos contado y cuántas nos han contado que demostraban su singular sabiduría. Cuántas veces hemos alabado su carácter servicial con todos. Cuántas veces hemos comentado el amor que le profesaba a su madre a la que nombraba y recordaba todos los días. Cuántas veces nos hemos admirado de la cantidad de personas de toda clase y condición que fueron a despedirse de él en su funeral.

Estamos seguros de que los que le conocimos de cerca no lo hemos olvidado ni lo vamos a olvidar fácilmente por mucho tiempo que pase y, aunque sigamos echándolo de menos, tenemos la satisfacción de que está junto a Jesús Nazareno hilando el hilo de la vida eterna con la que premia a los justos.

Allí está también Angelita Martínez, otra persona que ha pasado prácticamente toda su vida en el Hospital de Jesús Nazareno, primero como trabajadora y luego como residente, ejemplo de amabilidad y cariño hacia nosotros siempre que nos veía y que nos dejó el viernes pasado. D.E.P.

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Comentario

  1. Mcarmen 6 Octubre 2015 at 19:32 - Reply

    Gracias Angel, por traernos su recuerdo con foto incluida. Manolo será siempre el amigo que estaba ahí, sigue en el recuerdo de tod@s, y que no dejará de estar nunca, mientras tengamos memoria de su vida y su saber estar estar “dónde tenia que estar”, con sus silencios y su ovillo en las manos y el bolsillo.

    Angelita se fue sin hacer ruido, como habia vivido, dedicada a sus obligaciones en la Santa Casa. Desde el Blog nos unimos al dolor de Mª Carmen (la cocinera), que fué su apoyo y ayuda, desde que empezaron a trabajar juntas y en toda su enfermedad. No tenia familiares cercanos, ella lo hizo, como madre y hermana.

    En su larga agonia, estuvo acompañada por las Hermanas, voluntari@s y personas allegadas a la Casa de Jesús. D.E.P. Junto al Padre Jesús y su bendita Madre de Luna.

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