A las 7 de la tarde del sábado, el Hermano Mayor y su familia, junto a las representantes de la Comunidad de Hermanas Hospitalarias, la Junta de Gobierno y la camarera, cumplieron el ancestral rito de “echar” al Señor la túnica con la que va a presidir el Triduo en su honor que comienza mañana mismo. En un ambiente de recogimiento, subrayado por las palabras que iba recitando la Vocal de Cultos, Jesús Nazareno fue vestido con cariñoso mimo. Después, con la delicadeza que sólo puede dar la profunda devoción, el Hermano Mayor limpió con un lienzo que quedará en su poder el rostro y las manos del Bendito Nazareno repitiendo, así, el gesto que tantos antecesores han hecho permitiendo que esa devoción llegue a nuestros días. Tras esto, fue el momento de rezar el Padre Nuestro y de dar gracias a Dios por haber sido testigos de este acto que tantas emociones y tantos sentimientos pone a flor de piel.   

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