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Todo está prácticamente preparado para un nuevo Martes Santo. El Señor está en su “paso”. Las flores abriendo sus pétalos a la luz. Los Hermanos con los hábitos recuperados del armario. Los cirios dispuestos para iluminar el camino a Jesús entre las calles de nuestro pueblo. Todos nosotros con un pellizco nervioso pensando si el tiempo nos respetará o si se nos ha olvidado algún detalle que deba hacerse antes de nuestro día grande. Y lo que es más importante: ¿agradrá al Señor lo que hacemos? La respuesta la debemos tener en nuestros corazones, convencidos de que lo que hacemos con devoción, con fe y respetando al hermano agrada a Dios.

Ayer tarde la sede de la Hermandad fue un hervidero de hermanos y hermanas que llegaron para adquirir sus cirios, capirotes o algún otro complemento que necesitaran. Después, nuestras Lola, Rafí, Pili, María Jesús dejaron la mesa de reuniones adornada para que el Domingo de Ramos, cuando abramos nuestra casa por primera vez en la Semana Santa, esté preparada para recibir y homenajear como se merece al Señor de La Borriquita.

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