Martes Santo Nazareno, Martes Santo de tradición, de devoción centenaria transmitida de generación en generación. Martes Santo de Nazarenos morados, soga a la cintura, acompañando a Nuestro Padre Jesús. En su camino al Calvario, Jesús camina con la cruz al hombro, la cruz en la que lleva todas nuestras cruces, la cruz que nos redime y nos salva.

Y con Él, su Madre. Una madre nunca deja solo a su hijo y menos en las dificultades. Y ahí está Ella, aún sabiendo que no puede hacer nada por cambiar el destino de su Hijo, en la distancia, pero siempre presente, con el corazón atravesado por siete puñales de dolor, con el rostro empalidecido por el sufrimiento. Pero ahí está Ella, derramando amor como sólo una madre sabe hacerlo.