Ritos ancestrales vuelven a repetirse esta noche. Sonidos añejos de corneta sayona rompen el silencio de la madrugada. Jesús Nazareno recorre el camino del Calvario con la cruz de nuestros pecados, sentenciado a muerte, vilipendiado, sabedor del destino que tiene preparado: dar su vida para salvarnos. No hay consuelo para su Madre. Ni el sol del amanecer puede mitigar su negro luto. ¡La suerte está echada! Jesús camina despacio, cae tres veces y tres veces se levanta dándonos la esperanza de que, tras su muerte, llegará la mañana clara en la que resucitará para siempre quedándose en nuestras almas.

Prendimiento 2015