En la noche de ayer comenzaba el Solemne Triduo en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno con un primer día en el que el principal protagonismo recayó en los más jóvenes hermanos y hermanas cofrades, pues ellos fueron los encargados de animar la Eucaristía junto con el Coro del Colegio de La Inmaculada.

En el elegante altar de cultos preparado para estos días de celebración, Jesús Nazareno preside el presbiterio vestido con la “túnica cardenal” bordada en 1928 y restaurada hace ahora tres años por Francisco Pérez Artés. Estrena el Señor unas potencias doradas que lucirá también el Martes Santo y que han sido donadas a la Hermandad por una familia cofrade; tras la Imagen de Jesús, en la parte más alta del dosel, aparece la “sentencia antigua” y a los cuatro lados sendas piñas de claveles rojos.

Fray David Ortiz, OFM, presidió la Eucaristía y en su predicación nos exhortaba a ser cristianos activos que dan testimonio vivo de su fe y no meros espectadores de lo que pasa a nuestro alrededor sin hacer nada por ayudar a los que lo necesitan; igualmente, nos decía que tenemos que adaptar nuestra forma de manifestar que somos cristianos a los tiempos que nos ha tocado vivir para ser verdaderamente útiles a la sociedad y ejemplo de compromiso con los hermanos.

Hoy, a las nueve de la noche estamos nuevamente citados en la Capilla del Santo Hospital para el segundo día de Triduo al que, finalmente, no podrá acudir la Coral Nuestra Señora de Loreto como estaba anunciado.