Os dejamos este texto que nos ha llegado para que reflexionemos, y actuemos en consecuencia, en estos días oscuros que estamos viviendo.

¡NO SE SUSPENDE LA SEMANA SANTA!

Por si alguien tiene dudas: la Semana Santa no se suspende. La Pasión y Muerte de Cristo no se suspende. La celebración de la Resurrección de Cristo no se suspende. La Fe no se suspende.

Se podrán suspender las salidas procesionales, los nazarenos camino de sus templos, los costaleros enfajándose y preparando el costal, los músicos afinando sus instrumentos, los priostes colocando la cera, los diputados de tramo formando el cortejo, la gente en las puertas de las Iglesias y en las esquinas esperando el paso de la cofradía, los niños con sus bolas de cera… Eso se podrá suspender; es triste, sí, y mucho y más para los que llevamos todo el año esperando esta bendita semana, pero lo que nunca se podrá suspender es la estación de penitencia interior que debe prevalecer, siempre, por encima de todo.

La Semana Santa no es un paso en la calle. La Semana Santa es la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo y eso, ni se puede ni se podrá suspender.

Vivamos la Cuaresma y la Semana Santa desde la fe, desde el servicio a los demás, siguiendo el mensaje que Jesucristo nos envía en el Evangelio.