diálogo interreligioso Desde hace ya bastantes meses, la Junta de Gobierno de nuestra Hermandad estableció que, al comienzo de cada reunión, hubiera unos minutos de formación de los que se encarga la Vocalía de Cultos y Formación. Ahora que hay pocas noticias, vamos a aprovechar para traerles algunos de los textos sobre los que hemos podido reflexionar a lo largo de estos meses. En este caso trata del Diálogo Social como Contribución a la Paz.

Según nos dice el Papa Francisco en su Evangelii Gaudium, “la evangelización implica un camino de diálogo”. Para la Iglesia, en este tiempo hay tres campos de diálogo con el fin de cumplir un servicio a favor del pleno desarrollo del ser humano y procurar el bien común: el diálogo con los Estados, con la sociedad -que incluye el diálogo con las culturas y las ciencias- y con otros creyentes que no forman parte de la Iglesia católica.

En todos los casos “la Iglesia habla desde la luz que le ofrece la fe” (Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana); aporta su experiencia de dos mil años y conserva en la memoria las vidas y sufrimientos de los seres humanos. esto va más allá de la razón humana pero tiene un significado enriquecedor para los que no creen e invita a la razón a ampliar sus perspectivas.

La Iglesia proclama “el Evangelio de la paz” (Efesios 6, 15) y está abierta a la colaboración con todas las autoridades nacionales e internacionales para cuidar este bien universal. La nueva evangelización anima a todo bautizado a ser instrumento de pacificación y testimonio creíble de una vida reconciliada.
Es hora de saber cómo diseñar una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro y búsqueda de acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa y sin exclusiones. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de de un sentimiento colectivo. Se trata de un acuerdo para vivir juntos, de un pacto social y cultural.
En el diálogo con el Estado y con la sociedad, la Iglesia no tiene soluciones para todas las cuestiones particulares pero, junto con las diversas fuerzas sociales, acompaña las propuestas que mejor respondan a la dignidad de la persona humana y al bien común.
El diálogo entre la fe, la razón y las ciencias: la fe no le tiene miedo a la razón; al contrario, la busca y confía en ella porque “la luz de la razón y de la fe provienen ambas de Dios” y no pueden contradecirse entre sí.
La evangelización está atenta a los avances científicos para iluminarlos con la luz de la fe y de la ley natural en orden a procurar que respeten siempre el valor supremo de la persona humana en cualquier fase de su existencia.Toda la sociedad puede verse enriquecida gracias a este diálogo que abre nuevos horizontes al pensamiento y amplía las posibilidades de la razón. También este es un camino de armonía y pacificación.
La Iglesia no pretende detener el admirable progreso de las ciencias. Al contrario, se alegra y disfruta reconociendo el enorme potencial que Dios ha dado a la mente humana.
El diálogo ecuménico: el empeño ecuménico responde a la oración del Señor Jesús que pide que “todos sean uno” (Juan 17, 21). La credibilidad del anuncio cristiano sería mucho mayor si los cristianos superaran sus divisiones y la Iglesia realizara la plenitud en aquellos hijos que, incorporados a ella por el Bautismo, están separados de su plena comunión.
Tenemos que recordar siempre que somos peregrinos y peregrinamos juntos. Para eso, hay que confiar el corazón al compañero de camino sin recelos, sin desconfianza y mirar lo que buscamos: “la Paz en el rostro único de Dios”. Confiarse al otro es algo artesanal. Jesús nos dice: “¡Felices los que trabajan por la Paz!” (Mateo 5, 9). En este empeño, también entre nosotros se cumple la antigua profecía: “De sus espadas forjarán arados” (Isaías 2, 4).
Bajo esta  luz, el ecumenismo es un aporte a la unidad de la familia.
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Comentario
  1. Trinidad 12 agosto 2014 at 14:37 - Reply

    Que oportuna reflexión con lo que se está viviendo en Israel y Gaza.
    Hermanos de Jesús, pido nos unamos en oracion porque creo que es lo poco o mucho que podemos hacer, dado que las actuaciones de organismos internacionales dejan mucho que desear.

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