Oración y sentimiento, o sentimientos, dos palabras que resumen estupendamente lo vivido el martes en el acto de “echar” la Túnica al Señor. Oración comunitaria y oración personal ante la Bendita Imagen de Jesús Nazareno más cercana y más humana que nunca. Oración en silencio y oración a viva voz dando gracias porto lo que nos da cada día, pidiendo por los que necesitan algo, hablando con el corazón, mirándole a la cara.

Y sentimiento, sentimientos, emociones y recuerdos de quienes nos enseñaron a amarlo, de quienes nos transmitieron su devoción y de aquellos que asistieron por primera vez a este acto vivido en familia y disfrutado, sobre todo, por la de la Hermana Mayor quien, con mano cuidadosa, puso la Túnica al Señor y le limpió el rostro y manos para cumplir la tradición heredada y lo que mandan nuestras Constituciones.