El jurado de los premios Gota a Gota de Pasión 2026, que concede la Fundación Cajasol, acaba de dar a conocer los galardonados en las diferentes categorías de estos reconocimientos que ponen en valor la labor que realizan las hermandades y cofradías tanto de la capital como del resto de la provincia de Córdoba.

Premio al Impulso Artístico

Así, en la categoría de Impulso Artístico el jurado ha decidido premiar a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Pozoblanco por la magnífica restauración de la Túnica «Antigua» realizada, como saben, en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), contando con una subvención de la Diputación Provincial.

El acto de entrega de estos galardones será este jueves, día 9, a las 19:00 horas en el Patio de los Naranjos de la Mezquita Catedral. Están organizados por la Fundación Cajasol, con la colaboración del Cabildo Catedral y de la Diputación de Córdoba, y cuentan, así mismo, con la producción del diario digital La Voz de Córdoba.

Las demás categorías

Los premiados, además de nuestra Hermandad, han sido la Hermandad del Rocío de Córdoba en la categoría de Labor Caritativa y Acción Social. En la modalidad de Estación de Penitencia el galardón ha sido para la Hermandad de la Presentación al Pueblo, también de nuestra capital. En la categoría de Conservación de las Tradiciones el premio ha sido para la Asociación los Añafiles de Cabra. Y, por último, el premio a la Trayectoria de Vida se ha concedido a D. José Flores Revuelto.

En esta edición de 2026, el jurado lo han formado Tomás Pajuelo, Antonio Prieto, Juan José Primo Jurado, Luis Martín, Elena Murillo, Fernando López y Jesús Cabrera.

Desde nuestra Hermandad agradecemos sinceramente este galardón que pone en valor una labor iniciada allá por el año 2000 con la restauración de la Bendita Imagen de Jesús Nazareno y que, a lo largo del último cuarto de siglo, ha continuado con la restauración y mejora de los distintos elementos que componen el patrimonio de la Hermandad, desde el paso procesional hasta las túnicas pasando por el Libro de Pellejo o la lámpara antigua. Todo ello con el único objetivo de conservar en las mejores condiciones el tesoro que nos legaron nuestros antepasados y dejárselo en esas mismas condiciones a las generaciones futuras.