La vida, tan cruel tantas veces, se ha llevado para siempre a nuestro hermano Miguel Ruiz Serrano de una forma trágica e inesperada cuando todavía estaba empezando a vivir. Amable, extrovertido, sociable, apasionado de la caza y del fútbol, la vida le ha metido el gol definitivo. Creemos que ese tanto le ha llevado a la meta final que nos espera a todos. Sabemos que Jesús Nazareno lo tiene ya a su lado y que ese escudo de nuestra Hermandad que tantas veces ha llevado en su pecho cada Martes Santo o jugando con nuestro equipo al fútbol-sala va a ser su mejor salvoconducto para la gloria definitiva.

En estos duros momentos, todos los que formamos nuestra Hermandad elevamos una oración por su alma y pedimos a Jesús Nazareno que dé consuelo a su familia y amigos, especialmente a sus padres, nuestros hermanos Miguel y Juani, y a su hermana, también cofrade, Ana. Descansa en paz, Miguel. Que Nuestro Padre Jesús te guarde siempre.