Grupo de Lectura del Santo Hospital

Es verdad que, como ha escrito Machado, se hace camino al andar. Al andar se hace camino…

Y al volver la vista atrás sólo vemos que ha sido corto el camino andado hasta aquí, pero intenso de vivencias y de emociones compartidas… Todo empezó en una conversación amistosa mantenida entre tres personas sobre el tema de la soledad en la vejez, haciéndonos pensar en cómo podríamos paliarla un poco dándoles compañía a los Ancianos del Santo Hospital, ejerciendo, al mismo tiempo, una actividad que les fuera grata.

Estas tres personas representaban a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, a la Pastoral de Enfermos y a la Biblioteca Municipal de Pozoblanco, respectivamente. Y, a esta iniciativa abierta, se han unido en el camino las personas que así lo han querido. Y, también, las personas que han colaborado individualmente o representando a una Institución, laica o religiosa, en un día concreto de la reunión del Grupo de Lectura del Santo Hospital, que hemos venido celebrando todos los miércoles, a las cinco de la tarde. Somos muchas las personas, de verdad, que hemos compartido con Ellos su tiempo, haciéndole un hueco al nuestro, sintiéndonos recompensadas con creces con el cariño que recibimos de Ellos. Por todos los momentos vividos… Gracias.

Hoy, hemos llegado hasta este recodo del camino donde haremos un descanso breve para tomar aliento… Y después seguir… Caminante, son tus huellas el camino, y nada más.

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Comentario
  1. Cofrade de Jesús Nazareno 23 mayo 2008 at 0:00 - Reply

    Sabes, Rafa, que hay muchas personas que cada día se miran y admiran la calidad humana de otras, de quienes intentan seguir su ejemplo e imitan sus hechos, y andan su mismo paso en el camino diario. En su interior está el Mensaje por excelencia del Primero que lo anduvo, y lo transparentan con sus hechos nobles… Tú sabes mucho de lo que digo. Un abrazo también para ti.

  2. Rafa 22 mayo 2008 at 16:21 - Reply

    Ayer tuve la oportunidad de compartir solo un momento con vosotros. Verdaderamente vuestra generosidad hacia los ancianos es encomiable.

    Gracias por estar tan cerca de Jesús Nazareno, que vive, como siempre, en los más necesitados, en los más solos, en los más débiles…

    Un abrazo y que ese tiempo, bien merecido para tomar aliento, os doy fuerzas para continuar en próximos meses.

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