Amanece el Martes Santo y está nublado en la plaza. Plegarias se dirigen al cielo pidiendo se aleje la lluvia que amenaza para que esta noche Jesús Nazareno nos bendiga con su mirada. Todo está preparado: costales, cirios y fajas, espartos, guantes negros y amarillas capas. Ya queda menos. Ya sólo falta que se abra el portón del cielo para que Jesús Nazareno pueda salir a la plaza y desde su trono nos bendiga con su Bendita mirada.

Manto de negro luto te han puesto. Atravesada llevas el alma por siete puñales de dolor que entristecen tu mirada. Cómo no estar triste en esta noche aciaga si acompañas a tu Hijo a una muerte asegurada. Manto de negro luto te arropa, negro palio te guarda, pero así es más intenso el resplandor de tu mirada y la belleza de tu pálida cara blanca.

 

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