¡Llegó el día esperado! La campana de la ermita volverá a repicar. Las salvas de los Hermanos volverán a resonar en el Santuario, en el camino y en las calles de Pozoblanco. Las campanitas de las andas volverán a poner música con su tintineo al andar de los romeros. Los pozoalbenses volveremos a vivir un día de romería, de tradiciones, de compartir con familia y amigos y, sobre todo, de poner de manifiesto nuestra devoción inveterada a la Virgen de Luna. Y cuando la hayamos dejado en Santa Catalina, disfrutaremos de su presencia física entre nosotros, la visitaremos y rezaremos ante Ella las oraciones que, cuando no está aquí, le dedicamos desde la distancia aunque esa distancia sea más física que real pues cada uno de nosotros la lleva siempre en el corazón. ¡Viva la Virgen de Luna!