Las puertas de la Santa Casa están abiertas, de par en par, para que corra el aire limpio de la tarde. No pasaremos calor, aunque nos hayan cogido por sorpresa las altas temperaturas de estos días. Afortunadamente, disponemos, además, de un patio amplio y sombreado en el que las conversaciones surten transparentes como el agua fresca y clara de la fuente que lo adorna. A su rumor será un placer leer y conversar…

El miércoles por la tarde nos encontraremos en el Santo Hospital.

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