Con todas las medidas de seguridad y con cierto secretismo, lógico por otra parte, la Virgen de Luna partía, a las cinco de la madrugada del Domingo de Pentecostés, de regreso a su Santuario. En una carroza rociera, prestada para la ocasión por la Hermandad del Rocío de Córdoba, y acompañada de un reducido número de Hermanos de su Cofradía, nuestra Patrona hizo el camino de vuelta hasta la ermita de donde fue recogida al día siguiente para trasladarla a Villanueva de Córdoba, localidad en la que estará hasta primeros de octubre.

Las circunstancias actuales han obligado a que, este año, tanto los actos de despedida como el día de la romería de regreso hayan sido muy diferentes a como marca la tradición. No ha habido salvas, ni el sonido del tambor, ni esos romeros que la acompañan fielmente hasta su casa de la Jara. Tampoco ha habido la acostumbrada visita a Jesús Nazareno para despedirse de su Hijo y de las personas que viven en el Hospital, donde tampoco hemos podido estar, como Hermandad, esperándola para decirle hasta pronto.

Pero de donde no se ha ido es de nuestro corazón, que es el lugar en el que los pozoalbenses la guardamos todo el año y que ya anhela su vuelta el año que viene. A Ella le pedimos que nos guarde para que podamos ser testigos de esa vuelta y para que sigamos manifestando la devoción que le profesamos.

Les dejamos alguna foto y algún vídeo de este día tan especial.