A las siete menos cuarto del domingo día 12, la Virgen de Luna entraba en la Capilla del Santo Hospital para despedirse de todas las personas que habitan la Casa Hospitalaria -Comunidad, ancianos, trabajadores- y de su Bendito Hijo Jesús Nazareno. La Junta de Gobierno de nuestra Hermandad así como la de la Cofradía de los Sayones esperaban en el presbiterio con sus respectivos estandartes para recibir a la Madre y Patrona antes de emprender el camino de regreso a su ermita, mostrándole así su respeto y devoción. Una anciana  residente en el Santo Hospital junto a la Hermana Iluminada ofrecían un ramo de flores a la Virgen y después se entonaba por todos los presentes un canto de despedida a la Madre que se marcha físicamente hasta febrero del año que viene pero que está presente y cercana cada día en los corazones de los que la amamos.