La tradicional Cruz de Mayo que instalamos cada año volvió a concitar el interés y la admiración de las numerosas personas que quisieron visitarla y compartir un rato de tertulia y buen ambiente en nuestra Casa de Hermandad. Ese buen ambiente es otro de los incentivos que hace que nuestra Cruz de Mayo reciba cada día multitud de visitas.

El otro, claro está, es la propia Cruz que NH Segundo de Torres, y todos sus colaboradores, nos regala superándose año tras año. Junto a ella, vestida con el tradicional esparto y el escudo propios de la Hermandad y los girasoles característicos del Beato Cristóbal, hemos podido admirar una reproducción de la torre de la primitiva ermita de Jesús Nazareno, que aún hoy se conserva aunque necesita una urgente reparación si no queremos que desaparezca, como reivindicó en sus palabras.

Una vez más, tenemos que agradecerle su trabajo y su dedicación generosa a esta tarea como agradecemos el de todas y cada una de las personas, desde los profesionales que la han realizado hasta la Junta de Gobierno, Hermanos de Jesús, costaleros o voluntarios, que han puesto su granito de arena para que nuestra Cruz de Mayo se haya desarrollado a satisfacción de todos.

No podemos dejar de resaltar ese momento tan entrañable y especial que compartimos la tarde del sábado con las Hermanas Hospitalarias y con los ancianos residentes en el Santo Hospital de Jesús Nazareno haciéndoles pasar un rato diferente entre canciones tradicionales, alegría y buena compañía. Sus sonrisas agradecidas son la mejor recompensa que podemos tener. De todo esto les dejamos aquí un reportaje fotográfico.

 A.M.L.C.