Cuando esta mañana abra su capilla, quienes entren a visitar a Jesús Nazareno lo verán y sentirán mucho más cercano. En la noche de ayer, como es costumbre, el primer jueves de Cuaresma, la camarera, sus ayudantes, una representación de nuestra Hermandad y otra de la Cofradía de Soldados Romanos procedieron, a trasladarlo desde su camarín al presbiterio. Desde allí nos recibirá y acogerá con sus manos amorosas y su mirada dulce cada vez que nos acerquemos a Él en este tiempo de Cuaresma en el que nos prepararemos para conmemorar su Pasión, Muerte y Resurrección.