Sin ninguna novedad, con exquisito cuidado, en perfecto estado, así llegó la noche del jueves pasado la Venerada Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno a la Santa Iglesia Catedral de Córdoba. Desde las siete de la tarde, nos dábamos cita en la sede y en la Casa de Hermandad para acabar de preparar lo que no había quedado ultimado un día antes y empezar a cargar todos los enseres y útiles necesarios para que Jesús Nazareno quedara en su paso como si fuera a salir un Martes Santo. Por su parte, los costaleros de nuestra Hermandad y de la Cofradía de Soldados Romanos y Penitentes empezaban a llegar una hora más tarde y procedían a sacar el paso, protegerlo convenientemente y subirlo al camión grúa que lo iba a llevar a Córdoba.

Con todo ya en su lugar, a las nueve de la noche partía el autobús de los costaleros y el resto de la comitiva que acompañó al camión y la furgoneta donde iba Jesús y el resto de enseres y a la grúa que llevaba el paso. La lluvia, que tanta falta hacía y hace, nos recibía a la entrada de Córdoba aunque los únicos que nos mojamos fuimos las personas. A las once y veinte de la noche, antes de lo previsto, se nos abría la Puerta del Perdón para que pudiéramos poner el paso a cubierto. Diez minutos después, podíamos empezar a descargar todo lo que habíamos llevado. Lo último, la Bendita Imagen de Jesús Nazareno que cruzaba el Patio de los Naranjos en las manos del Capitán de los Sayones, del Presidente de nuestra Hermandad y de otros dos miembros de cada una de las juntas de gobierno. Nada más cruzar la Puerta de las Palmas, Jesús era depositado en el suelo y se le quitaban las protecciones en las que había hecho el camino hasta Córdoba de forma que pudiera entrar en la Santa Iglesia Catedral con toda la dignidad posible. Mientras, los costaleros habían depositado el paso en el lugar asignado y, tras una oración y una foto de familia, volvían para Pozoblanco no sin antes tomarse un bocadillo y unos refrescos preparados por las dos cofradías. A eso de las dos de la madrugada llegaban de nuevo a nuestro pueblo con el deber cumplido, lo que desde aquí agradecemos sobremanera.

En la Catedral quedamos las personas de las dos cofradías que tenían que llevar a cabo alguna tarea concreta en el montaje del paso más nuestra Hermana, fiel colaboradora y experta en la colocación de las flores, Agustina Leal. Poco antes de las tres de la madrugada, no había nadie más en la Catedral salvo los agentes de seguridad, Jesús Nazareno ya lucía en su paso totalmente terminado y, con la satisfacción del trabajo bien hecho, volvíamos para Pozoblanco adonde llegábamos pasadas las cuatro.

Por la mañana, nos habíamos despedido de Jesús en la Eucaristía de la mañana y en un masivo y devoto besamanos con la Bendita Imagen depositada en el presbiterio de su capilla.

Queremos agradecer desde aquí su ayuda y su colaboración a todas y cada una de las personas que vinieron esa noche histórica a Córdoba y a las que no vinieron pero también pusieron su granito de arena para que todo estuviera perfectamente preparado y Jesús quedara en su paso tan bello como lo pueden admirar en estas fotos y si visitan la magna Exposición en la Santa Iglesia Catedral.