Las ceremonias y sonidos del Viernes Santo de Iznájar y Zuheros se vieron y escucharon en la mañana del pasado domingo en la capilla del Santo Hospital. En efecto, más de setenta personas de las cofradías de Jesús Nazareno de esas dos localidades de la Subbética cordobesa nos trasladaron a sus empinadas calles y recoletas iglesias reproduciendo los ritos ancestrales que acompañan a Nuestro Padre Jesús en su camino al Calvario imaginario que instalamos en cada pueblo en la jornada del Viernes Santo.

Vistosos uniformes de judíos, sibilas, soldados, tambores, apóstoles, pregoneros y pregones, todos tan distintos pero a la vez tan similares unidos en torno a una misma devoción y todos en el marco más adecuado: la capilla del Santo Hospital ante la Bendita Imagen de Jesús Nazareno.

Volvió a ser este acto de la Tradición Oral en las Cofradías de Jesús Nazareno una oportunidad única de acercarnos a otras semanas de pasión, de conocer ritos que se perdieron en muchos pueblos, como el nuestro, pero que afortunadamente se han conservado en otros, de vislumbrar similitudes y de confirmar diferencias y de comprobar que lo que une a las gentes de los pueblos son sus tradiciones más arraigadas, por encima de modas pasajeras y de superficiales fuegos de artificio.

La jornada terminó, como no podía ser de otra manera, compartiendo conversación y comida: un suculento potaje de espinacas con garbanzos y una no menos deliciosa paella preparada por los expertos cocineros Luis Gonzalo y Manolo Valadés con la inestimable ayuda de sus pinches José Loreto y Eusebio Manso.