El ciclo litúrgico vuelve a repetirse y nos trae hoy un nuevo Miércoles de Ceniza con el que iniciamos los cuarenta días en los que la Iglesia nos llama a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano donde se explica que en la Eucaristía se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza obtenida de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Esta tradición se remonta a la Iglesia primitiva cuando las personas se colocaban en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un «hábito penitencial» para recibir el Jueves Santo el Sacramento de la Reconciliación. Cuando, con el paso de los siglos, la Cuaresma adquirió su sentido penitencial, la Iglesia, a partir del siglo XI, empezó a imponer la ceniza al inicio de este tiempo.

El gesto de cubrirse con ella tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad que necesita ser redimida por la misericordia de Dios y, lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal.

Así pues, la Iglesia nos convoca a participar hoy en este rito que los cofrades cumpliremos en la Eucaristía de las 20’00 horas en la iglesia de Santa Catalina. Posteriormente, tendrá lugar el Vía Crucis penitencial que organiza la Agrupación de Cofradías y que discurrirá por las calles de Pozoblanco. Desde aquí invitamos a todos los Hermanos de Jesús a compartir estas celebraciones con las que iniciamos nuestra preparación interior para la Semana Santa.