Lunes Santo: El Silencio.

Jesús pasará por esta vida, viviéndola como un simple hombre, ayudando a quien lo necesita. Se lo vamos a escuchar al mismo Jesús cuando se presentan los discípulos de Juan para preguntarle quién es él. La respuesta no contesta directamente la pregunta, sino que remite a su vida y obras. Los cojos andan, los ciegos ven, los muertos resucitan…

Las horas de Jesús están contadas. Las autoridades civiles, militares y, sobre todo, religiosas, han decidido que tiene que morir y solo falta encontrar una ocasión propicia para eliminarle. Han tenido oportunidades para detenerlo, pero siempre les ha frenado el miedo a la reacción de las gentes.

A esto se añade que Jesús ha resucitado a su amigo Lázaro y ver a este muerto caminando, hablando, comiendo, en definitiva: viviendo, es un fuerte golpe en su contra.

Y nos falta recordar a María que unge los pies del Maestro con un magnífico perfume, caro, intenso que Jesús interpreta como la unción que se aplica a su cadáver antes de depositarle en el sepulcro. María se ha anticipado a los hechos que se van a producir en breve.

Y ¿cómo estamos hoy?, ¿comemos con Jesús o nos escudamos en unas oraciones con las que traspasamos a Dios los problemas (-escúchanos Padre-) mientras seguimos viviendo tranquilos y contentos con nuestras mediocridades. ¿No será ahora mismo el momento de cambiar nuestro ser y actuar y acercarnos a Dios?

Viergen de la Salud Lunes Santo Pozoblanco