¡Qué haya sitio para Él en nuestro corazón!

Las buenas noticias son siempre bien recibidas. Cuanto más buenas y trascendentales son acogidas mejor por todos nosotros y, además, con una emoción extraordinaria e intensa. “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló”: la luz de un Salvador: el Mesías, el Señor. “Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios”.

Otra buena noticia nos conmovió y sorprendió gratamente a principios del mes de diciembre, coincidiendo, casi, con el Día Internacional del Voluntariado. Era ésta que el Grupo de Lectura “Manolo Santomé”, nacido en el seno de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, podría visitar y acompañar, aunque con limitaciones, a los Ancianos del Santo Hospital, después de no haber podido ejercer este Voluntariado desde que la Organización Mundial de la Salud elevó, el 11 de marzo de 2020, la situación de emergencia de salud pública, ocasionada por la COVID-19, a pandemia internacional. E inmediatamente, el Gobierno de España decretara, el 14 de marzo, el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria.

Los años y los días de tanto dolor, sufrimiento, preocupación e incertidumbre han pasado, aunque no definitivamente. Y así, el 19 de diciembre de 2022, estos sentimientos, gracias a Dios, han mudado en todo lo contrario: alegría, felicidad y gozo: en el reencuentro con el Voluntariado: en el reencuentro con los Ancianos de Jesús Nazareno: abrazos y besos, aunque con la preceptiva mascarilla, y limitaciones y precauciones comprensibles para no poner en riesgo la salud de ningún Anciano, de ninguna Anciana. Y cantos alegres de los villancicos tradicionales de nuestra Tierra.

Gracias a Dios, siempre. ¡El que siempre vuelve en Navidad y nos alegra extraordinariamente el corazón con Buenas Noticias! Gracias, también, a la Comunidad de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno y al personal profesional de la Santa Casa por sus cuidados.