“COMO las alas al viento, yo le elevo a Dios mi corazón. Al Dios que vive y me llena de su Amor. Ayúdame, Señor, a caminar. El hombre fuera de ti no vive. No tiene esperanza y se encuentra perdido. Ayúdame, Ayúdanos, Señor, a caminar…”

 Como una Plegaria ante el altar de quien nos regala generosamente la vida plena, se inició el encuentro con los Ancianos de Jesús Nazareno en la tarde del miércoles, en la Santa Casa. La primavera y el tiempo pascual predispusieron nuestro ánimo gozoso y nuestro corazón pacífico a mantenernos unidos, sin dudas, en la esperanza. 

Como voluntaria de este Grupo de Lectura, que rinde homenaje a un amigo: Manolo Santomé, Trinidad Fernández, haciendo gala de su compromiso ético, nos ofrecía palabras, música e imágenes de colores que vestían los sentimientos a flor de piel del camino de la tarde…

Como los discípulos de Jesús caminando hacia Emaús, le dijimos también: “Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída”. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dió. Y ellos lo reconocieron. Y comentaron: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?

De este modo, abrimos nuestros ojos y oídos a la Palabra de Jesús Resucitado llenándonos de gozo.