ESPIRITUALIDAD. HUMILDAD. ALEGRÍA. TRABAJO.

TESTIMONIO DE PATRI, hermana del misionero salesiano, ANTONIO CÉSAR FERNÁNDEZ, mártir en Burkina Faso el 15 de febrero de 2019.

Este Grupo de Personas Voluntarias, que ejerce su labor en el Santo Hospital de Jesús Nazareno auspiciado por su Hermandad, jamás pudimos imaginar desde que nos constituimos, hace más de diez años, autorizadas por la Congregación de Hermanas Hospitalarias y por la Junta de Gobierno de la Hermandad, que íbamos a invitar de nuevo a Patri, quien ya había estado acompañando a los Ancianos de Jesús Nazareno el 21 de octubre de 2009, hablándoles de sus vivencias misioneras en África: Burkina Faso y Togo donde visitó a su hermano César llevándole la generosidad de muchas personas a quienes carecen de todo lo necesario. Pero, esta vez, hoy, esta tarde de la segunda semana del Tiempo de Cuaresma, para rendirle un Réquiem humilde, sencillo, como ha sido su vida ofrecida al Señor y a la Virgen. Para expresar unas palabras de Jesucristo antes de morir: “desde el Perdón a la Paz”. La pronunciación de sus frases preferidas: “Amar es dar todo y entregarse”: anunciar el Evangelio; trabajar por la instauración del Reino de Dios: Reino de Justicia, de Paz, de Libertad, de Respeto, de Verdad y de Perdón. Vivo y trabajo por la salvación de los jóvenes. “Ante la guerra, ¿no podríamos sustituir la violencia por el perdón?”

Por tus luminosas palabras, Patri, hemos recordado que, en el Viernes de Jesús Nazareno del mes de enero, celebrado en la Capilla del Santo Hospital, se pronunciaron, también, palabras de perdón como “aprendizajes desde la reconciliación”: “El perdón es la culminación silenciosa de un proceso restaurativo. Permite que lo excluido se integre, que el pasado, manifestado en el presente, sane, que la vivencia de fracaso se transforme en aprendizaje y esperanza, y que el odio se disuelva, como una figura de barro seca depositada en el mar, para que la paz aparezca”. (Conferencia de Julián Carlos Ríos Martín. “Biografía de la reconciliación. Palabras y silencios para sanar la memoria”.

 Un fuerte abrazo, Patri. Recibe nuestra gratitud por acercarnos tus palabras de Amor y Entrega. Amor y Alegría. Alegría, sí; la de la Verdad del Evangelio. Y a ti, querido Padre César, una Oración:

“Grande e incansable misionero de Jesús. Sobre los pasos de nuestro fundador Don Bosco has vivido con radicalidad el Evangelio sirviendo a las comunidades cristianas, a las comunidades formativas, y sobre todo a los jóvenes más desfavorecidos. Tu trágica muerte nos conmueve profundamente, pero estamos seguros de que estás cerca de Dios en felicidad infinita. Por la entrega total de tu vida, tennos cerca de María Auxiliadora a través de la que has propagado la devoción, la gracia y la paz para nuestros países, para África, para el mundo entero. Obtén, también, la conversión para los que te han matado. Amén

Os queremos.