«ASAMBLEA»  EN  LA  SANTA  CASA  CON  LOS  RESIDENTES

JUAN FERNÁNDEZ MEDRÁN captó amablemente la atención de los Residentes en la tarde memorable del pasado MIÉRCOLES DE CENIZA en la que iniciamos el Tiempo de Cuaresma: Tiempo Litúrgico que nos guía, a través del Santo Triduo Pascual, a la Luz y a la Alegría del Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor.

<<El Padre me ama porque doy mi vida para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente>> (Jn 10, 17-18)

Todos reunidos en Asamblea en torno a Juan Fernández Medrán, invitado por el Grupo de Lectura “Manolo Santomé”, voluntariado que auspicia la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno en su Santo Hospital, fue desgranando estas divinas palabras convencido absolutamente, como Jesús Nazareno, del hecho cierto de su triunfo sobre la muerte. Sabe que cuando destruyan el templo de su cuerpo, en tres días lo levantará. (Jn 2, 18-19). Sabe, pues, que su muerte y la de todos los suyos se convertirá en resurrección. (Mt 16, 21). Sabe que, además, su muerte no será infecunda, sino que fecundará en los demás. Ha venido para servir y dar la vida en rescate de muchos. (Mt 20, 28). Entiende su muerte como una entrega, como un acto más de servicio. (Lc 22, 27). Y, lo que es más importante, mientras llega la muerte se dedica a amar. <<Sabiendo Jesús que se acercaba su hora de pasar de este mundo al Padre amó a los suyos hasta el fin>> (Jn 13, 1).

Damos fe de que las amables palabras de Juan Fernández Medrán fecundaron las almas de los convocados a esta  singular Asamblea.  A modo de prospecto y resumen de todas sus bien pronunciadas y transmitidas palabras, para seguir especialmente en este Tiempo Litúrgico, y siempre, relató, finalmente, a los Residentes unas sencillas y nobles indicaciones, contenidas en una breve y metafórica narración titulada “Asamblea en la carpintería”, cuya moraleja supimos interpretar y asumir todas las personas a ella convocadas.

El agradecimiento a Juan por esta magnífica tarde en su compañía se lo entregaron los Residentes del Santo Hospital de Jesús Nazareno en un Diploma como recuerdo de todo su afecto. También del nuestro.

(RRF)