CUENTA LA TRADICIÓN  que cuando se acerca la fiesta de la Virgen de Luna “resuena y vibra en los aires el redoble del tambor. Al conjuro de sus golpes, los niños dejan estallar alegres su contenida emoción. ¡La Virgen de Luna llega…! ¡Por éso todos los niños acompañan al tambor! Pero, esta tarde, no han sido todos los niños sino todos los Ancianos de Jesús Nazareno los que han acompañado al tambor. ¡El tambor es un anticipo de disfrute de la fiesta grande de la Virgen de Luna! ¡El tambor es un elemento imprescindible! ¡Es el precursor de la fiesta de la Virgen de Luna!

Así lo ha querido esta tarde el Tamborilero de la Virgen: Teodoro Cardador Fernández, hijo de Manuel Cardador Moyano, de quien heredó la tradición. Y quien la legará a su hijo José Cardador Guijo. Y así, sucesivamente, el río del fervor a la Virgen de Luna no se detendrá. En el transcurso del tiempo cada cual habrá aliviado el peso de su padre en esta honrosa y tradicional misión con la agilidad y la ilusión de un atleta que toma la antorcha olímpica para llevarla más allá…

Teodoro ha acunado hoy el tambor entre sus manos. Lo ha acariciado en su repiqueteo porque son muchos años de venida y de ida acompañando con su son a la Virgen de Luna. ¡Ave María Purísima! ¡Sin Pecado Concebida! Y son muchos años rodeado de tanta chiquillería que baila en la puerta de cada Hermano de la Virgen. Y muchos años la percusión diferente, asimilada, dictando uno u otro mensaje que el Hermano de la Virgen de Luna atiende y obedece. Éste es el mérito y el privilegio de Teodoro: Tamborilero de la Virgen. Cuando se acerca la fiesta de la Virgen de Luna, Teodoro ha querido redoblar su tambor en la Santa Casa y alegrar a los Ancianos con esta tradición ancestral. ¡Qué emoción! ¡Por siempre!