La tradición cuenta que en la noche de San Diego se celebraban alegres reuniones con el fin de comer las riquísimas <<gachas>> de la tierra.  En estas reuniones se daban cita mozos y mozas y, después de pasar una alegre velada, organizaban un animado baile…

Esta tarde hemos plagiado la tradición de esta fiesta popular en la Santa Casa. Los Ancianos de Jesús Nazareno, tendiendo un puente al pasado, han saboreado estas diversiones pueblerinas que tienen su encanto en la ingenuidad y en la dulzura de los recuerdos que componen las estrofas de la vida. Y es que “el arte de la vida es ser feliz con poco”. De esto sabe mucho este Santo Hospital y sus siglos de historia y de austeridad.

Las riquísimas <<gachas>> de la tierra necesitan pocos ingredientes. Por eso están riquísimas y alimentan el cuerpo y el alma, elaboradas con el amor de María Carmen, la cocinera de la Santa Casa. Por eso estaban todos los Ancianos de Jesús Nazareno celebrando la fiesta felizmente. Y estaba contento San Diego “el gachero”, que perfumó esta tierra con el aroma de sus virtudes.

Por eso, el pueblo le corresponde con la veneración y el recuerdo.  Gracias a todos:  Ancianos y familiares, Comunidad de Religiosas, Personal del Santo Hospital, Voluntarias y Voluntarios del Grupo de Lectura “Manolo Santomé” que lo habéis hecho posible.

Grupo Lectura 12-11-2014