S O B R E   L O S   Á N G E L E S …       “E L   Á N G E L   B U E N O”

Como siempre, al llegar, estaban abiertas las puertas… Y me di cuenta enseguida de que volaba sobre nuestras cabezas y dentro del pecho nos abría corredores anchos, largos, donde sonaban ¡campanas! DSC_0073-cropGiraba más deprisa el aire, que las manos de Francisca, bailando, levantaba: ella bailaba alegre al son de los versos y de las melodías del mundo, que en la mano de una niña caben…

Una poética carta de música leían Manuel y Pepe en la tarde de la Santa Casa. ¡Campanas!  Una carta que del cielo bajó un ángel bueno. Y en el salón lleno no cabían esta tarde almas más felices. Todos cantamos con los Ancianos de Jesús Nazareno: sus familiares y los voluntarios fieles que pueblan los miércoles, semana a semana, sumándose en calidad, a esta imaginaria ciudad habitada de alegría y solidaridad: entonces naufragios antiguos flotan. Y la luz moja el pie en el agua.

Los ecos del ángel bueno allí volaban: en el aire, en la luz, en los cielos, en la tarde… 

“El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace”. (L. Tolstoi).

 A todos, gracias.

Grupo Lectura 6-11-2013