A Amelia, Bárbara, Ismael, Paquita y Petri, miembros del voluntariado de Jesús Nazareno, les correspondió ayer por la tarde  «dar el do de pecho».  Los Ancianos les acompañaban tañendo sus instrumentos musicales y cantando con ellos, también. El Hermano Mayor, Antonio Félix Moreno García,  elegido el viernes día 30, según costumbre inmemorial expresada en el Libro de las Constituciones de nuestra Hermandad, estuvo presente acompañado de su esposa, Marcelina García Carrillo, queriendo empezar a «servir»  en nombre de la Hermandad en la Santa Casa.

«Paz y Bien».  Al empezar la amena tarde invocamos al Padre Cristóbal de Santa Catalina (1638-1690), fundador de la Congregación y Hospital de Jesús Nazareno, <<ejemplo brillante de cómo el espíritu franciscano admite a la vez un silencio riguroso en la soledad de un desierto y una dinámica imparable a la hora de repartir el amor y la caridad asistencial como se reparten sonrisas o como se reparte el pan que hace falta urgente en la mesa inexistente de los pobres.  El Padre Cristóbal, que bajó del desierto del Bañuelo al bullicio de la miseria en las calles de la ciudad de Córdoba, era un hombre curtido en la reflexión y en la penitencia, en el silencio y en la larga compañía secreta de un Dios misericordioso y universal>> (del libro «Donde yace el hombre solo», de Eduardo T. Gil de Muro).

Su obra hospitalaria y su presencia de espíritu están de actualidad después de casi cuatro siglos, como iremos viendo en los meses por venir… e iremos con ello asumiendo su ejemplo.