Lo ideal en estos casos / sería morirse de muerte natural, / hacer un gesto agrio, / estirarse / definitivamente, / y marchar con cuidado / para que nadie pueda / darse por ofendido. / Pero ello no es posible / sin contar con Dios Padre / -y los restantes. / Por eso /  -frío en la calle, tedio / en los que pasan- / permanezco en mi sitio, y vivo / -corazón asediado por el llanto- / mi hora la terrible: / la que aún no ha sonado.  («Crisis», poema de Ángel González). 

Amigos que por siempre nos dejaron…

Amigos que por siempre
nos dejaron,

caros amigos para siempre idos,
fuera del Tiempo
y fuera del Espacio!

Para el alma nutrida de pesares,
para el transido corazón, acaso».

Edgar Allan Poe

Dos poemas, dos poetas. Con ellos, esta tarde hemos homenajeado a los que se fueron y nos dejaron…  Así hemos querido anticiparnos a la costumbre inmemorial del Día de los Fieles Difuntos y con los Ancianos del Santo Hospital, acompañados del Voluntariado del Grupo de Lectura, de la Hermana Iluminada, de Virginia, de María y de Anastasia, hemos visitado el Cementerio.