A los chicos y a las chicas clientes del Centro de Estancia Diurna de PRODE, que esta tarde han bailado, dirigidos por María José Cepas, para los Ancianos de Jesús Nazareno.

«Yo sé que existo / porque tú me imaginas. / Soy alto porque tú me crees / alto, y limpio porque tú me miras / con buenos ojos, / con mirada limpia. / Tu pensamiento me hace / inteligente, y en tu sencilla / ternura, yo soy también sencillo / y bondadoso.  / Pero si tú me olvidas / quedaré muerto sin que nadie / lo sepa. Verán viva / mi carne, pero será otro hombre  / -oscuro, torpe, malo-  el que la habita»…    (Ángel González, «Muerte en el olvido»)

Me falta, no obstante, una palabra, una palabra sólo.  Una palabra dadme, una sencilla palabra que haga juego con lo compartido esta tarde de invierno con Vosotros y con los Ancianos, y los Familiares y los Amigos, y los Niños, y los Jóvenes que lo han presenciado.  Una palabra inolvidable que baile, también, ¡tan bien como Vosotros!  para siempre en Nosotros.  Una palabra alta como las estrellas del cielo que tenéis en vuestros abrazos  y en vuestros besos.  Acordaos de Nosotros cada vez que lo miréis…   ¡Amigos!