Inexorablemente han ido pasando los días… y las semanas, que han ido sumando los meses… y la suma total del tiempo compartido con los Ancianos de Jesús Nazareno en el Grupo de Lectura del Santo Hospital ha sumado, desde luego, experiencias nuevas, nacidas en cada uno de los Encuentros de los miércoles, iguales en la ilusión de vernos semanalmente, diferentes en el aprendizaje, la vivencia, la alegría, la experiencia constante que cada uno de ellos nos aportó, comentándolo entre todos y compartiéndolo para enriquecernos más y mejor de él, haciéndonos cada vez más sabios de leer tanto en estos “libros” que nos hablan cada tarde con el alma en los labios.

Cada tarde que salgo de la Santa Casa comprendo mejor el sentido del tiempo invertido en esta acción del Voluntariado. Me siento una persona. Y me olvido de la crisis… O quizá me siento mejor porque Voluntariamente he conseguido olvidarme de ella…

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