(A Trini Fernández, voluntaria de iniciativas sociales y culturales, voluntaria, también, de este Grupo de Lectura, quien ayer recogió, en representación del CAMF, un premio muy compartido con otros colectivos y muy especial por su significado y por su trascendencia en el desarrollo integral de la persona: “Por la integración social, el respeto y la tolerancia. Por el esfuerzo y el compromiso. Por el trabajo en equipo. Por haber creado juntos un evento único. Gracias por hacerlo posible”)

EN EL PATIO DE LA SANTA CASA, AL RUMOR DE  LA FUENTE DE PIEDRA:

Me cuentan que ayer leyó Amelia un cuento titulado “Nieve de julio”, de la galardonada autora sevillana Concha López Narváez. Me gusta su literatura porque ofrece al lector o a quien la escucha, leída en voz alta, ángulos, perspectivas… nuevas miradas. El cuento formaba parte de un libro. “Y un libro es una mirada. Lo que hace el lector, o el escuchante, es contribuir con su propia mirada a equilibrar en la balanza el peso contrario”.

Carmen Rodríguez, quien acompañaba a los Ancianos en esta tarde calurosa, contribuyó, con su magisterio y calidad personal excepcionales, a hacer comprensible y equilibrada la balanza de esta mirada literaria con unos “juegos de memoria” sobre el cuento leído: como siempre, geniales.

Contribuir a;  participar en;  dar;  leer y conversar… nos parecen acciones que aportan bienestar para pasar una tarde veraniega al rumor del agua.

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