Con toda solemnidad y con la Capilla llena de fieles, la familia Nazarena celebró la festividad del Beato Cristóbal de Santa Catalina de un modo muy especial pues fue el día elegido para exponer su reliquia al culto público de forma permanente.

Hermanas Hospitalarias, ancianos residentes y trabajadores del Santo Hospital, nuestra Hermandad y la Cofradía de Soldados Romanos, voluntarios, fieles y devotos se unieron para participar en la Eucaristía presidida por D. Aníbal Miller y animada por el Coro Parroquial de San Sebastián. En su homilía glosó la figura del Beato y cuán presente está en nuestros días el carisma del que dotó a la Congregación que fundara en Córdoba allá por 1673 y que tan sólo diez años después llegaría a Pozoblanco en la que fue segunda fundación de la Hospitalidad de Jesús Nazareno.

En el presbiterio, desde el inicio de la Santa Misa, la nueva columna adquirida por nuestra Hermandad sobre la que estaba colocado el espléndido relicario conteniendo la reliquia del Beato Cristóbal que quedaría expuesta al culto público nada más concluir la Eucaristía. Antes, Ángel María López Castilla, presidente de nuestra Hermandad, explicó a los presentes los sucesivos pasos dados por la Hermandad desde que se solicitó hasta que se ha podido cumplir el objetivo buscado de ponerla al culto; durante su intervención leyó la carta enviada por la Superiora General de la Congregación, Hna. Leonor Copado, a la que habíamos invitado pero que no pudo asistir a este acto, así como el documento que certifica la autenticidad de la reliquia y que se nos entregó con la misma. Finalmente, y antes de colocarla junto al Sagrario, su lugar permanente, fue dada a besar a todos los asistentes. Luego pasamos a los salones de la Santa Casa donde compartimos un aperitivo ofrecido por las Hermanas Hospitalarias.

Concluyó, así, una jornada que quedará para la historia de la familia Hospitalaria de Pozoblanco y también de nuestra Hermandad, impulsora y responsable de todo el proceso además de ser la que ha sufragado todos los gastos que ha conllevado.

Como ya hemos dicho en otras entradas, la nueva columna ha sido realizada por los artistas pozoalbenses Eusebio Salamanca y David Vázquez, en la talla y dorado respectivamente. Por otra parte, hemos aprovechado para restaurar la antigua en la que descansa la imagen de la Inmaculada y que presentaba un considerable deterioro.