Concluyó una semana histórica para la Diócesis de Córdoba con la Santa Iglesia Catedral como epicentro de la fe y religiosidad popular de toda la provincia. Allí pudimos contemplar y admirar cuarenta y tres Imágenes entre las que habían llegado desde distintos puntos de la geografía cordobesa bajo la advocación de Jesús Nazareno y las de la capital que se habían sumado a este acontecimiento histórico con el que se conmemoraba el noventa aniversario de la consagración de la Diócesis al Sagrado Corazón de Jesús y el setenta y cinco de la fundación de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, entre otras efemérides.

Y entre ellas la Bendita Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Pozoblanco a la que, en común unión, trasladamos nuestra Hermandad y la Cofradía de Soldados Romanos y Penitentes junto al paso procesional de la Hermandad donde quedó expuesto desde la madrugada del viernes 13 de septiembre, como ya informamos en una entrada anterior. Miles y miles de cordobeses y foráneos, más de 111.000 dicen las estadísticas oficiales, han visitado la Santa Iglesia Catedral en los siete días que ha durado la Magna Exposición; cientos de miles de fotografías y vídeos tomados para inmortalizar un acontecimiento único e irrepetible que quedará para los anales de la historia.

Pero por encima de esas miradas más o menos expertas para captar imágenes, por encima de esos objetivos más o menos bien encuadrados y regulados, por encima de esos cientos de miles de fotos o de minutos de vídeo que hemos podido ver a través de un sinfín de medios, por encima de todo eso quedarán para siempre en el corazón las miradas llenas de devoción hacia las Imágenes que cada pueblo, cada Hermandad, ha llevado con todo cariño al primer templo de la Diócesis. Quedará la misma infinita y arraigada devoción que cada pueblo, cada Hermandad, profesa a su Bendito Titular. Quedarán las incontables oraciones que, en medio de la bulla, cada uno hemos hecho en nuestro interior ante nuestra Imagen o ante cualquier otra de las allí expuestas. Quedarán muchas lágrimas derramadas de aquéllos que, no viviendo en su pueblo, han tenido la oportunidad de volver a sus raíces más acendradas delante de la Imagen ante la que rezaban de pequeños. Quedará la vivencia espiritual de los que miran las imágenes de Jesús, en sus distintas advocaciones, con fe y sabiendo que son un vehículo hacia Dios. Quedará, en definitiva, una experiencia íntima, una explosión de fe, devoción y de religiosidad popular que va mucho más allá de la mera contemplación de un catálogo cultural y del inconmensurable valor artístico que las Imágenes reunidas bajo los arcos de la Mezquita puedan tener.

Por lo demás, nuestra Hermandad estuvo representada tanto en el acto de inauguración de la Magna Exposición y en la recepción ofrecida por el Ayuntamiento de Córdoba en Caballerizas Reales así como en la solemne Eucaristía de clausura, con el Presidente y la Hermana Mayor a la cabeza. Igualmente, la excursión que se organizó el sábado, día 21, fue todo un éxito pues fueron más de cien personas las que se desplazaron a Córdoba para ver a Nuestro Padre Jesús y al resto de imágenes con quienes pudimos compartir emotivos momentos de oración y comprobar la profunda fe que le profesan.

Finalmente, el lunes 23, se puso en marcha de nuevo la comitiva que tenía que traer a Jesús Nazareno de vuelta a su capilla: componentes de las Juntas de Gobierno de nuestra Hermandad y de la Cofradía de Soldados Romanos y Penitentes, con el Presidente y el Capitán a la cabeza, costaleros de las dos cuadrillas, con sus capataces al frente, y cofrades que colaboraron en el desmontaje y traslado hasta Pozoblanco culminando, como decíamos al principio, una semana histórica para la Diócesis de Córdoba y para cuantos hemos formado parte de este acontecimiento irrepetible.

De todo ello les dejamos aquí un amplio reportaje fotográfico con fotos realizadas por nuestros hermanos Rafael Sánchez Ruiz y Rafael José López Jiménez y otras que hemos rescatado de internet por su calidad o por el momento que recogen así como un vídeo de la salida del paso de la Mezquita antes de volver hacia Pozoblanco.