Llegamos en la tarde de hoy a uno de los actos más emotivos y llenos de contenido de los que podemos vivir desde el seno de la Hermandad. Cada año, el día anterior al inicio del Triduo, el Hermano Mayor tiene el privilegio de “echar” al Señor la túnica con la que va a presidir los cultos en su honor así como limpiar su rostro y manos. En esta ceremonia íntima y recogida le acompañan su familia, la Comunidad de Hermanas Hospitalarias y la Junta de Gobierno. Dado que nuestro Hermano Mayor reside fuera de Pozoblanco, para facilitar su presencia y la de su familia, en esta ocasión dicho acto se ha adelantado a la tarde de hoy sábado. Hemos de decir que esa cercanía a Jesús, el poder verlo a la altura de tus ojos, con la humildad y sencillez que irradia, nos suscita unos sentimientos que hacen de este acto algo único e inolvidable.  

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