En el ecuador del vigésimo Capítulo General de la Congregación de Hermanas Hospitalarias, tenemos un recuerdo y una oración para que las jornadas de trabajo que están llevando a cabo sean fructíferas y redunden en beneficio de la Congregación y de su futuro. El carisma de su fundador, el Beato Padre Cristóbal de Santa Catalina, y su gran valedor, Jesús Nazareno, les ayudarán a que así sea.

Ayer domingo, día 13, las Hermanas capitulares tuvieron una jornada de descanso en el Desierto del Bañuelo antes de afrontar la última semana de trabajo que concluirá el próximo domingo, día 20, con la clausura del Capítulo.

A.M.L.C.