El martes, 30 de abril, recibimos en nuestra sede una visita excepcional: estuvieron con nosotros los sacerdotes salesianos Padres Didier y Paul, compañeros en Burkina Faso del asesinado Padre César Fernández. Habían venido a Pozoblanco para agradecer todo lo que sus vecinos habían ayudado a la obra que desarrollaba en África y el cariño y el respeto demostrado en los dífíciles días pasados tras su trágica e injusta muerte.

Querían conocer también a Jesús Nazareno y a nuestra Hermandad porque el Padre César les tenía informados de primera mano que iba a predicar el Triduo a Nuestro Padre Jesús. Por nuestra parte, queríamos agradecerles el trabajo impagable que llevan a cabo y entregarles del donativo que habíamos recogido para su obra. Pudimos comprobar su profunda vocación, su entrega incondicional a los más desfavorecidos de los desfavorecidos, la gran admiración que sentían y sienten por el Padre César del que dijeron que era su ejemplo, su fuerza y su inspiración, su gratitud hacia todos los que les ayudan en su labor y su voluntad inquebrantable de continuar con ella a pesar de todos los pesares y de todos los golpes que pudieran recibir, por más duros que éstos fueran. Junto a ellos, Patri, hermana de César, ejemplo de perdón, de agradecimiento a Dios por la vida de su hermano, de aceptación de sus designios.

Los recibimos en la Casa de Hermandad mientras preparábamos la Cruz de Mayo; de allí nos fuimos a la Residencia y a la Capilla donde vieron a Jesús y les explicamos la historia de la Hermandad, de la Bendita Imagen y de la propia capilla. Luego les enseñamos la Sala-Museo y el Libro de Pellejo que documenta nuestra historia y, antes de entrar en la sede, vieron el “Cuadro” de Jesús y la cruz de granito que estaba en el patio delantero de la antigua capilla y conocieron detalles acerca de su particular historia. Finalmente, ya en la sede, Ángel María López Castilla, presidente de nuestra Hermandad, les explicó que, cuando se confirmó la presencia del Padre César para predicar el Triduo, la Junta de Gobierno aprobó donarle lo que se recaudara en las colectas del mismo para la obra que desarrollaba en la misión salesiana de Uagadugu y que, tras su asesinato, había reafirmado ese fin y qué mejor día que hoy para hacerles entrega de ese donativo a sus compañeros y sucesores en la tarea que desempeñaba. Así, en ese momento, les entregó 4.000€ fruto de lo recogido en las colectas del Triduo más la aportación de la Hermandad y de la cuadrilla de Hermanos Costaleros de Jesús Nazareno que habían decidido días antes donarlo para esta causa.

Su agradecimiento infinito, sus sonrisas francas y sus palabras salidas del corazón nos pusieron a todos un nudo en la garganta. Nos despedimos entre abrazos emocionados no sin antes ver el paso del Señor y meterse debajo de las trabajaderas y con el compromiso, ojalá se pueda cumplir, de que volverán para predicar un Triduo a Jesús Nazareno. Que Él y el Padre César les ayuden a continuar con la labor que desarrollan en uno de los países más pobres de nuestro planeta.