Desde nuestra Hermandad se está realizando un importante esfuerzo por animar y consolidar el movimiento del voluntariado en las casas nazarenas. Aquí hemos podido ver noticias realtivas a los encuentros de Voluntarios y tienen un enlace para hacerse socios-colaboradores. Otros de nuestros hermanos participan cada semana en las sesiones del Grupo de Lectura del que siempre hemos destacado que se realiza gracias a voluntarias y voluntarios que dedican parte de su tiempo a nuestros mayores. Pues bien, con este motivo les traemos el saludo del Papa a los voluntarios animándoles a seguir en esa labor.

El Papa saluda a los voluntarios

Pide a las autoridades públicas que reconozcan la aportación del voluntariado católico.

El Papa a los voluntarios: «Instrumentos visibles del amor de Dios»

«La vida encuentra su plenitud gracias a la donación plena de sí mismos»

Redacción, 11 de noviembre de 2011

Tampoco debemos dejarnos seducir por ideologías, que quieren cambiar el mundo según una visión puramente humana. Ante la crisis e incertidumbre del mundo, sin caer en el desaliento y las ideologías, con Cristo, seamos instrumento visible del amor de Dios. En este día en que la Iglesiacelebra a san Martín de Tours, ejemplo de los voluntarios católicos en Europa y el mundo es patrono de Cáritas Internacional, Benedicto XVI recibió a los participantes en el encuentro, que organiza el Pontificio Consejo «Cor Unum» en el Año Europeo del Voluntariado.

El Papa agradece a los voluntarios católicos: «Deseo expresarles mi profunda gratitud, que extiendo, a los millones de voluntarios católicos, que contribuyen constante y generosamente, a la misión caritativa de la Iglesia en el mundo. En este momento, marcado por la crisis e incertidumbre, vuestro compromiso impulsa la confianza, porque muestra que la bondad sincera existe y está creciendo en nuestro alrededor. La fe de los católicos se refuerza viendo el bien que se hace en nombre de Cristo».

Para los cristianos, el voluntariado no es mera expresión de buena voluntad, se basa en la experiencia personal de Cristo, el primero en servir a la humanidad, dando su vida libremente, por el bien de todos, como experimentamos en la Eucaristía, evocando su primera Encíclica, reiterando que Dios es amor.

Sin caer en el desaliento o en ideologías, con la gracia de Cristo, podemos ser instrumentos visibles de su amor en un mundo que anhela profundamente ese amor, en medio de la pobreza, la soledad, la marginación y la ignorancia que vemos a nuestro alrededor:

«El voluntariado católico no puede, por supuesto, responder a todas las necesidades, pero ello no nos desalienta. Tampoco debemos dejarnos seducir por ideologías, que quieren cambiar el mundo según una visión puramente humana. Lo poco que logremos hacer para aliviar las necesidades humanas puede ser visto como una buena semilla que crecerá y dará mucho fruto, pues es un signo de la presencia y del amor de Cristo que, como el árbol en el Evangelio, crece para dar cobijo, protección y fuerza a todos los que así lo requieran».

Alentando al testimonio cristiano, con toda humildad y convicción, por el bien de toda la sociedad civil, el Santo Padre señaló que las autoridades públicas tienen el deber de reconocer y apreciar esta contribución, sin distorsionarla. Y sin olvidar el papel de los cristianos como parte activa en la vida de la sociedad, intentando que ésta sea cada vez más humana y marcada por la auténtica libertad, justicia y solidaridad.

Una vez más en este contexto, el Papa subrayó la importancia de las raíces espirituales de la caridad cristiana, con la preocupación de salvaguardar la dignidad humana sin discriminación alguna. Y antes de terminar su discurso dirigió una exhortación especial a los jóvenes:

«Si estas raíces espirituales se niegan u ocultan y los criterios de nuestra colaboración se vuelven una mera utilidad; lo que distingue verdaderamente el servicio de voluntariado católico, corre el riesgo de perderse, en detrimento de toda la sociedad.

Queridos amigos, me gustaría terminar animando a los jóvenes a descubrir el trabajo voluntario como una manera de crecer en el amor desinteresado, que es el que da sentido más profundo a la vida. Los jóvenes responden sin tardar a la llamada del amor. Ayudémoslos a escuchar a Cristo, que llama a sus corazones y a acercarse a Él. No debemos tener miedo de asumir este desafío radical que cambia la vida, ayudando a la juventud a aprender que nuestro corazón está hecho para amar y ser amado. La vida encuentra su plenitud, gracias a la donación plena de sí mismo».

La vida es promesa, acojámosla

La vida es una oportunidad, aprovechémosla

La vida es misterio, descubrámoslo

La vida es un reto, afrontémoslo

La vida es un deber, cumplámoslo

La vida es un proyecto, realicémoslo 

La vida es un dolor, asumámoslo

La vida es felicidad, saboreémosla

La vida es combate, aceptémosla

La vida es belleza, admirémosla

La vida es himno, cantémosla

La vida es presencia, disfrutémosla

La vida es amor, compartámoslo

La vida es eterna, hagámosla crecer.

Fuente: pax,tv.org – 11.11.12