D. Jesús Delgado Granados Como ya hemos comentado en varias ocasiones, D. Jesús Delgado Granados, Capellán del Santo Hospital y muy cercano a nuestra Hermandad a la que no ha dudado en servir cuando se le ha requerido, ha sido trasladado a Úbeda donde seguirá su labor pastoral en el Colegio Salesiano de aquella localidad. Precisamente hoy era el día previsto para su partida. Con tal motivo, les traemos la carta de despedida que enviaba a nuestra Hermandad hace unos días. Merece la pena que la lean completa y que todos pongamos en práctica lo que en ella nos propone.

Muchas gracias, Don Jesús, por su disponibilidad, por su cercanía y por este mensaje que nos deja. En la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno tiene usted su casa para cuando quiera volver. Le deseamos que su labor en tierras jiennenses sea fructífera y que María Auxiliadora y Jesús Nazareno le guíen.

 

Mi paz os dejo mi paz os doy… en una Pompa de Jabón.

 

Esta frase, repetida en cada Eucaristía, es la gran herencia que el Señor Jesús nos deja a su Iglesia y a la humanidad. Es también saludo del Resucitado siempre que hace su aparición entre los discípulos, es el regalo mayor que nos ha tocado. Pero, como casi todos los regalos de Dios, es frágil y en esta fragilidad tiene toda su fuerza y su dinamismo.

A los niños les cuento (como cuento que es real, dentro de la realidad diversa), que la paz es como una pompa de jabón. Una pompa que nace débil y que con cualquier roce explota. Pero que tiene una belleza increíble, porque encierra en sí, rozada por los rayos gratuitos del sol, un arco iris increíble que no se puede describir pero que se puede disfrutar. Yo lo he disfrutado con vosotros en Jesús, en la “Santa Casa”.

Paz, fragilidad, belleza, regalo, herencia… que me llevo de Pozoblanco.

Esta Paz es anhelo de todos los hombres y mujeres de buena voluntad que se despliega a lo largo de los siglos, en todas las culturas y en todos los credos. Quizás sea uno de esos lugares comunes en los que todos nos podemos reconocer y encontrar todos. Donde la humanidad renueva sus sueños y se recrea en la bondad de lo que ya les fue dado.

Una paz que estáis viviendo en este año lleno de alegría por la Beatificación del Padre Cristóbal, paz que hemos vivido en la primera celebración de su fiesta, el pasado 24 de julio, paz en el Maestro Jesús, que sigue confiando en vosotros para que sigáis unidos en su amor. Gritando con fuerzas: Gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres que aman al Señor. Porque sé que vosotros lo amáis.

Quizás no sea hoy la época de los grandes gestos, pero sí de los pequeños detalles que  son maravillosos, que cambian el entorno cercano y el lejano (todo está unido) con la constancia de la alegría encarnada en lo diminuto, incluso en lo insignificante. En una pompa de jabón llena de luz y de paz, con el reflejo más sencillo de ternura.

De todos modos, no estamos solos los seguidores de Jesús en Pozoblanco. Hay muchas personas de buena voluntad, esos amigos de la paz que desde otras creencias o con la simple, pero profunda, creencia en el ser humano continúan haciendo posible el sueño de la paz, con los ojos bien abiertos y el corazón colmado de esperanza.

La pompa de la paz está en nuestras manos y surge con nuestro aliento. De nosotros, de vosotros, miembros de la Hermandad, depende que pueda seguir volando y que llegue a todos los lugares del mundo, a los hogares de Pozoblanco, siempre frágil, siempre débil y, casi siempre, ignorada por aquellos que sólo buscan su propio beneficio cicatero.  

Hace mucho tiempo, allá al comienzo de la creación del mundo, Dios quiso explicarles a los seres humanos qué era la PAZ. Los hombres y las mujeres, como casi siempre, entendíamos muy poco. Unos decían: “PAZ es cuando no hay guerra” y Dios respondía: “No sólo cuando no hay guerra, sino también cuando hay amor”. Otros decían: “La PAZ se alcanza respetando a los demás” y Dios: “No sólo respetando, sino también siendo solidarios”. En estos diálogos estaban los seres humanos y Dios cuando éste decidió convocar un concurso de ideas para encontrar el símbolo de la PAZ.

Así iba pasando el tiempo y Dios pensaba que tendría que dejar desierto el premio,  pues las propuestas no le agradaban, pero un día llegó a su lado una niña y dijo:

– Hola, Dios.

– Hola.- respondió Dios sorprendido- ¿Vienes a por una ilusión de mi bolsa de ilusiones?

– No, vengo por lo del concurso de la PAZ.

– ¿Y qué propones?

– Había pensado dibujar una paloma blanca con una rama de olivo… pero encontré algo más fácil de hacer.

– ¿Sí?- preguntó Dios.

– ¡Sí, mira!

La niña sopló un arito y de él salió una esfera preciosa: llena de colores, volátil, delicada… que surcaba el aire sin ruido.

– Es preciosa.- dijo Dios.

La niña, sonriente, añadió:

-Y eso no es nada, fíjate.

Hizo otra y la unió en el aire a la anterior. Ambas trazaron un nuevo camino, sigilosas, llenando de color los lugares por donde pasaban. Entonces, la niña dijo:

– Ves, ¿Dios?; y si haces muchas puedes llenar el cielo para que todos nos acordemos de la PAZ.

– Ya veo, es muy buena idea – respondió Dios- ¿Y cómo llamas a estas cosas?

– ¡Pómpaz!- contestó la niña llena de orgullo.

Pómpaz, ¡qué bien suena!- musitó Dios.

– Sí, porque “pom” es el ruido que hace el corazón cuando late, y estas pómpaz proceden del corazón.

– Pom-paz, pom-paz… Es curioso, nunca lo había pensado…- susurró Dios.

– Sólo hay un problema- repuso la niña con cara triste.

– Y, ¿cuál es?- preguntó Dios.

– Las pómpaz son muy frágiles. Al menor daño estallan y desaparecen. No sé si los seres humanos podremos cuidarlas.

– No te preocupes.- dijo Dios. – Con esa fragilidad recordarán a los hombres que hay que tratar a la PAZ con mimo infinito, para que no desaparezca.

Y con este mimo infinito, Dios y la niña se pusieron a hacer pómpaz, y el cielo se llenó de colores y de una melodía preciosa que puso PAZ en muchos corazones que latían al unísono (póm-póm-póm…pazpazpaz).

 

Gracias por la Paz y la alegría que ha llenado mi corazón durante estos once meses que he compartido mi experiencia de fe con vosotros, teniendo como báculo a Jesús Nazareno de Pozoblanco.

 

Si cierro mis ojos y miro en lo profundo de mí mismo; si peregrino a lo más secreto y hondo de mi corazón; si hago silencio y escucho dentro de mí una palabra, allí te siento, allí te oigo, allí en mi interior estás Tú. Jesús Nazareno.

                                                                      Jesús Delgado.  Capellán

Mi dirección de Úbeda es:  C/ Don Bosco, 16.

                                          23400- Úbeda.

Hermanos: Espero que estas breves palabras sean de vuestro agrado, y a la vez sirvan para decir: Gracias. Son mis sentimientos durante este tiempo compartido con vosotros. Que Jesús sea el centro de vuestro corazón. Pedirle un poco por este amigo y salesiano.

                                    Con afecto.         Jesús Delgado

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