Concluida la Semana Santa y transcurridos otros siete días en los que nuestra Hermandad ha estado ocupada en la preparación, instalación y atención de la Cruz de Mayo y en la celebración del Cabildo General Ordinario, les traemos una crónica fotográfica del pasado Martes Santo.

Y es que en nuestro día grande no sólo celebramos la Estación de Penitencia, sino que hasta que llega la hora de abrir el portón de la capilla hay muchas horas de trabajo previo preparando enseres, bocadillos, adornando el trono del Señor, recibiendo la visita de algún niño que viene a enseñarnos el pequeño “paso” que ha hecho con la imagen de Nuestro Padre Jesús, o esa entrañable y emotiva oración que le rezan los ancianos con palabras y sentimientos que brotan de la más profunda devoción, acompañados desde hace bastantes años del Coro del CAMF que ayuda a que ese rato sea todavía más intenso.

En fin, Martes Santo de vivencias irrepetibles porque las del año próximo, si Dios quiere, serán las mismas pero nuevas y distintas a la vez.

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