Semana Santa plena.

Por fin, después de varios años, hemos podido disfrutar de una Semana Santa completa con todas las procesiones en la calle y con un tiempo que, en general, ha sido apacible y ha facilitado el normal desarrollo de las diferentes Estaciones de Penitencia.

En lo que respecta a nuestra Semana Santa ya saben que, en la práctica, no termina hasta el tercer domingo de Pascua con la celebración del Cabildo General Anual y que, hasta ese día, son múltiples los actos y reuniones en los que tenemos que estar; es por ello que lo urgente hace que se retrase esta crónica que hoy traemos en su segundo capítulo.

Martes Santo. Primera parte.

El Martes Santo amaneció con la tranquilidad y la seguridad de saber que el tiempo iba a respetar sin ninguna duda nuestra esperada Estación de Penitencia. Ya a las 8’30 de la mañana hubo presencia de algunos miembros de la Junta de Gobierno y de Hermanos de Jesús en la Eucaristía diaria en la Capilla del Santo Hospital. Nada más finalizar, comenzó el ajetreo tanto en la propia capilla como en los demás espacios de los que dispone la Hermandad, preparando el guion procesional, haciendo bocadillos, vendiendo los últimos cirios o atendiendo a los Hermanos que se acercaban a la sede para cualquier necesidad. El trasiego de visitantes para ver a Jesús Nazareno entronizado en su paso era incesante y todos esperábamos que dieran las 11 de la mañana para ese acto tan emotivo como es la oración con los ancianos.

Oración con los ancianos.

Minutos antes de esa hora, personal de la Santa Casa, Hermanos de Jesús, voluntarias del Grupo de Lectura y profesionales de otras residencias se afanaban en acercar a nuestros mayores ancianos y ponerlos en presencia de Jesús Nazareno.

El cambio de este entrañable acto a la mañana del martes ha hecho posible que puedan asistir personas de otros residencias y centros asistenciales y compartir ese rato de oración. Así, estuvieron personas de la Residencia Hnos. Muñoz Cabrera y del Centro de Día de Mayores de Fundación Prode, con los que vivimos un rato ciertamente intenso en el que es difícil no emocionarse con sus palabras, sus reflexiones y sus oraciones en voz alta dedicadas a Nuestro Padre Jesús.

Oración con la Hermandad Servita de la Virgen de los Dolores.

Y a la una de la tarde, como se viene haciendo los últimos años, recibimos en la Capilla a la Junta de Gobierno y varias hermanas de la Hermandad Servita de la Virgen de los Dolores con quienes hicimos una oración conjunta ante la Imagen de Jesús Nazareno. Luego, nos trasladamos a su sede canónica en la parroquia de Santa Catalina, donde volvimos a compartir unos momentos de oración ante la Venerada Imagen de su Titular. Con los mutuos deseos de disfrutar una buena Estación de Penitencia en nuestro común Martes Santo concluyó esta visita institucional.

Minutos antes de las 14’00 horas, se cerraba la Capilla después de una intensa mañana y de multitud de visitas de Hermanos y devotos y volvíamos a casa con la tranquilidad de tener alguna hora más de descanso y la seguridad de que, este año, haríamos Estación de Penitencia sin ninguna novedad. Pero eso se lo contaremos en una próxima entrada.

 A.M.L.C.