Semana Santa plena
Por fin, después de muchos años, hemos podido disfrutar de una Semana Santa completa con todas las procesiones en la calle y con un tiempo que, en general, ha sido apacible y ha facilitado el normal desarrollo de las diferentes Estaciones de Penitencia.
En lo que respecta a nuestra Semana Santa ya saben que, en la práctica, no termina hasta el tercer domingo de Pascua con la celebración del Cabildo General Anual y que, hasta ese día, son múltiples los actos y reuniones en los que tenemos que estar; es por ello que lo urgente hace que se retrase esta crónica que hoy traemos en su primer capítulo.
Domingo de Ramos
El día primero de la Semana Santa comenzó con la tradicional Bendición y Procesión de las Palmas desde la capilla del Colegio La Inmaculada hasta la parroquia de Santa Catalina, acto en el que participó nuestra Hermandad junto al resto de hermandades y a la Agrupación de Cofradías. Ya por la tarde, recibimos a la Cofradía de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, La Borriquita, con una representación con bandera. El paso del Señor de la Borriquita tuvo la deferencia de girarse tanto en la puerta de la Capilla mirando a Jesús Nazareno como en la de la Residencia a modo de saludo a las personas que allí residen.
Lunes Santo
Aunque los preparativos para el lunes ya venían desde el sábado con la recogida del lentisco, la mañana del lunes fue especialmente ajetreada en nuestra Hermandad. Tanto en la Capilla como en la sede o en la Casa de Hermandad, el trajín fue importante con la preparación de las flores, el exorno del paso procesional o la limpieza de los enseres y símbolos que participarían en el cortejo el Martes Santo y que, en su mayoría, ya quedaron expuestos en el presbiterio. Como siempre, merece una especial mención el equipo de priostía que, con manos expertas y llenas de cariño, puso las flores que acompañarían a Jesús en su camino al calvario. Desde aquí les felicitamos y les damos las gracias, como a todos sus ayudantes, por el excelente trabajo realizado.
A primeras horas de la tarde quedaba concluido el exorno del paso y la Capilla recobraba su tranquilidad habitual a la espera de un Martes Santo que se presentaba espléndido. Y por la noche, este año sí, recibíamos con una representación con bandera a la Cofradía de Jesús del Silencio Amarrado a la Columna y María Santísima de la Salud a su paso por nuestra sede en el transcurso de su Estación de Penitencia.
Los dos pasos de sus Titulares se giraban hacia la antigua puerta de entrada al Hospital de Jesús Nazareno y sus capataces dedicaban sendas levantás a los ancianos y las monjas que los cuidan.























