Sí. Mañana, los pozoalbenses , y muchos foráneos que nos visitan en estos días, nos vamos a la Jara para traernos a la Virgen de Luna de regreso a Pozoblanco, como cada febrero, como cada año desde hace…, según marca la centenaria tradición que no es otra cosa que manifestar la devoción que sentimos hacia nuestra Madre y Patrona.

Sí. Mañana nos pondremos en camino para llegar a la ermita, saludar a la Madre y decirle: hoy te vienes con nosotros, te queremos en casa, cerquita, al lado de cada uno de nuestros corazones; esos corazones que no te olvidan cuando la distancia, que no el cariño nos separa por un tiempo.

Sí. Mañana tocaremos la campana, besaremos tus plantas, y de vuelta a casa, reviviremos romerías pasadas al son de las campanitas de tus andas, añoraremos personas amadas…; pero al llegar al Arroyo Hondo, con tu sonrisa iluminando nuestras caras, te daremos las gracias por esos niños que te esperan con ansia, que empiezan a aprender tus enseñanzas y que pronto serán quienes te lleven en volandas en sus corazones y bajo tus andas. Vela por ellos, Madre, y sé luz en sus andanzas por esta vida que , con tu Hijo, nos regalas.

¡Sí!. ¡Mañana es la Virgen de Luna! ¡Vamos a su ermita sin tardanza que allí nos espera para devolverla a su casa!