Intensos dos días los que hemos vivido los pozoalbenses y todos cuantos nos han visitado con motivo de la Romería y Fiestas de la Virgen de Luna. El domingo 31 amanecía con niebla y frío pero, con el transcurrir de la mañana, la niebla se tornó en luz y el frío dejó paso a una temperatura agradable que fue más alta por el calor que irradiaban los corazones de las personas, 15.000 dicen las crónicas, que nos dimos cita en el Santuario dispuestos a vivir una jornada festiva en torno a la Madre y Patrona y a acompañarla en su camino hacia Pozoblanco.

A las tres en punto, portada por sus devotos, escoltada por su Cofradía y acompañada por cientos de romeros, partía la Virgen con destino a nuestro pueblo. Las miradas emocionadas, llenas de devoción, las salvas y los vítores se repetían en estos primeros pasos por la explanada de la ermita. El tambor acompasaba el andar de los hermanos y, de fondo, el incesante repicar de la campana se iba perdiendo mientras la comitiva avanzaba rauda hacia la Cogochuela. Allí nueva descarga y desde la altura de ese punto se nos permitía contemplar una majestuosa vista de la dehesa y una fila abigarrada, de la que no era posible adivinar el principio, de peregrinos delante y detrás de la Virgen.

En el Pozo de San Diego se produce una nueva descarga y la cofradía rompe filas hasta la Venta Caída. Antes, parada y relevo exclusivamente femenino para los portadores en el Pozo la Legua. La tarde va cayendo. La comitiva sigue avanzando con paso firme. La “Pisá” el Moro, los “Granaíllos” y, por fin, el Arroyo Hondo. El pueblo espera expectante. Los niños ofrecen sus hornazos a la Virgen aprendiendo a amarla rememorando las tradiciones en torno a Ella. El párroco le impone las medallas de los Sagrarios, se canta la Salve y, entre aceras abarrotadas, Nuestra Señora de Luna se adentra en las calles de Pozoblanco recibiendo el cariño y el calor de sus devotos. Lágrimas en muchos ojos, plegarias que se elevan en su nombre, vivas espontáneos y la alegría de todos por recibirla de nuevo en nuestro pueblo, porque de nuestros corazones no se marcha nunca.

Se suceden las descargas en honor a la Virgen en los sitios de rigor: calle Virgen de Luna, Cerro, calle Cristo, cruzada en la casa del Capitán, calle Real. En la puerta del Ayuntamiento el alcalde le coloca el bastón de Alcaldesa Perpetua, nueva descarga cruzada y enfila para Santa Catalina. Antes de entrar, una nueva descarga en la calle Jesús y la última en una Plaza de la Iglesia abarrotada y vencida ya por la noche pero iluminada por la luz de la Señora que nos brinda una estampa de belleza inigualable con la capilla de Jesús Nazareno y la iglesia parroquial como fondo.

El lunes viviremos una jornada de fiesta local con la procesión de la Virgen y la solemne Eucaristía que dará comienzo a los cultos en su honor, pero eso se lo contaremos en una nueva entrada.

ROMERÍA V. DE LUNA 31-1-2016  

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